Benditas redes sociales que pueden educar

Por Daniel C.
Hace unos días, envié un breve vídeo sobre un tema candente en nuestra sociedad a uno de mis grupos de whatsapp, a lo que un amigo me respondió que alguien serio no debería guiarse por un video de tik tok, o instagram. Le respondí, que también en Instagram se dicen muchas verdades incómodas.
¿Por qué me respondió así? ¿Acaso en las redes no puedo encontrar grandes verdades? ¿O es que las redes son las fuentes de mentiras y los grandes medios de comunicación portadores de verdad? A mi entender, muchos desacreditan las redes por ese instinto de seguir lo que el mundo repite, o bien, por no haber hecho una distinción de sentido común entre contenido y herramienta. Las redes son la herramienta, no el contenido.
Escucharemos hasta el hartazgo hablar de que las redes sociales son malas o son buenas, que son fuente de bulos o informaciones sesgadas (como si los medios oficiales fueran fuente de verdad incondicional y pura), sin embargo la redes sociales no son más que plataformas al alcance de todos y que han dado voz a todos. El problema no está en ellas, sino en el que recibe el contenido. La tecnología ha avanzado, pero la inteligencia humana cada vez se usa menos. Cada vez nos encontramos menos educados.
He titulado esta entrada con la palabra “bendita” haciendo referencia a los tesoros que podemos encontrar en las redes sociales. Hoy, traigo para la reflexión algo que encontré en facebook, publicado por el sitio web “Conocimiento”. ¿Cuánto bien puede hacer este texto? Cuánto podría cambiar nuestra actitud sobre cómo educar! No quiero dejar pasar la oportunidad de incentivar a mirar con ojos humanos el contenido de las redes, es decir no como una cinta por donde van pasando textos, fotos, comentarios, sino con una mirada personal capaz de detenerse y analizar, cuestionarse, memorizar y llevar a la práctica lo que entendió en la teoría. Dicho, esto os dejo con el texto que encontré y que analiza brevemente la frase que ilustra esta portada:
George Steiner no es un político quejándose de la educación, es uno de los últimos grandes humanistas europeos diciéndonos: “estamos rompiendo la herramienta más importante del ser humano”.
Steiner murió en 2020, y pasó sus últimos 20 años advirtiendo esto. La frase tiene tres acusaciones. Vamos una por una, porque cada una es un mundo que estamos perdiendo.
1. “No respeta la memoria”
Para Steiner, memoria no era “memorizar la tabla del 2”. Era algo sagrado. Él decía que un ser humano es aquello que recuerda de memoria.
Antes, un niño de 12 años sabía de memoria poemas, salmos, capítulos del Quijote, canciones de su abuela. Eso vivía dentro de él. Cuando estaba triste, solo, en un bus, esa memoria lo acompañaba. Era su biblioteca interna.
La educación de hoy le dijo: “no necesitas memorizar, todo está en Google”. Y técnicamente es verdad. Pero cometimos un error fatal: confundimos acceso con posesión.
Tener acceso a todo en Wikipedia no es lo mismo que tener un poema de Darío dentro de ti. Lo que está en Google está fuera de ti, y se va cuando se va el internet. Lo que está memorizado te forma el carácter, el lenguaje, la imaginación.
Steiner decía: “Una persona que no sabe nada de memoria, es una persona que no tiene interior”. Creamos niños que pueden buscar todo, pero no retienen nada. Que saben dónde encontrar la información, pero no tienen con qué pensar sobre ella.
2. “No respeta el silencio”
Esta es la más violenta hoy.
El aula moderna es ruido constante: tablero digital, video, juego interactivo, profesor animador, niños que deben “participar” todo el tiempo. Si hay silencio, pensamos que la clase está aburrida.
Steiner decía que el pensamiento real solo nace en el silencio. Que leer es un acto de silencio. Que escuchar música es un acto de silencio. Que entender una idea difícil requiere silencio largo, incómodo.
Pero estamos entrenando niños con el cerebro en modo TikTok: 7 segundos de estímulo, desliza dedo por la pantalla y siguiente estímulo. Les da ansiedad el silencio. Si no hay ruido, cogen el celular.
Y un niño que no soporta el silencio, nunca va a poder:
– Leer un libro difícil hasta el final
– Escuchar de verdad a otra persona sin querer interrumpir
– Tener una idea propia, porque las ideas propias no vienen con música de fondo, vienen cuando te quedas solo contigo
Decía Steiner: “En la escuela moderna, hemos confundido enseñanza con entretenimiento, y el silencio con pérdida de tiempo”.
3. “Ni el valor del error”
Aquí es donde más me duele como papá, y creo que a ti también.
La escuela actual castiga el error. Te pone una X roja, te baja la nota, te hace sentir menos que el que sí acertó. Entonces el niño aprende muy rápido una lección mortal: “Es mejor no intentar si no estoy seguro de que va a salir bien. Es mejor copiar, repetir lo que dijo el profesor, que arriesgarme a pensar diferente”.
Steiner, que era maestro de maestros en Cambridge y Harvard, decía lo opuesto: el error es la prueba de que estás pensando.
La ciencia, la literatura, la filosofía, todo avance humano nace de alguien que se equivocó de forma interesante. Einstein se equivocó cientos de veces. Borges reescribía y tachaba todo.
Cuando entrenas a un niño para repetir sin pensar, le estás entrenando para ser empleado de una máquina, no para ser humano. Le estás diciendo: “No quiero tu pensamiento, quiero tu obediencia rápida”. Y lo haces vivir acelerado, entregando tareas, contestando exámenes tipo test, corriendo de una actividad a otra, sin tiempo para digerir, para dudar, para volver a empezar.
Un niño que no puede equivocarse tranquilo, es un niño que nunca va a crear nada. Solo va a repetir lo que ya existe, pero más rápido.
¿Qué quería Steiner entonces?
No quería volver al siglo XIX con regla en la mano. Quería esto:
Una educación que le diga al niño:
1. Memoriza algo hermoso que se quede contigo para siempre. No para el examen, para tu vida.
2. Cállate un rato cada día. Sin celular, sin música. Aprende a estar aburrido y en silencio. Ahí es donde te vas a encontrar.
3. Equivócate con ganas. Prefiero una respuesta tuya equivocada pero pensada, que una respuesta correcta pero copiada.
Tu frase termina diciendo: “Me duele ver como se entrenan a los niños para repetir sin pensar, para vivir acelerados”.
A Steiner también le dolía. Por eso decía que la verdadera crisis de la educación no es que los niños no sepan matemáticas. Es que estamos formando expertos en buscar respuestas rápidas, pero analfabetos en hacerse preguntas lentas.
Y sin preguntas lentas, no hay humanidad. Solo hay productividad.
Hasta aquí el texto publicado en facebook. Para terminar, me falta sólo una aclaración: las redes sociales no educan, insisto en que las miremos como herramientas. Las redes pueden aportarnos datos, enseñanzas, materiales para educar y educarnos, como también, desgraciadamente aportan datos falsos y malsanas ideologías que engañan y arruinan a los que no han sido educados en el sentido que Steiner entiende. Por tanto, las redes como herramientas pueden ser benditas, pero también malditas. De cada padre-madre, de cada educador, de nosotros mismos depende el saber detenernos, hacer silencio, analizar y procesar aquello que nos llega a través de ellas.
