Hantavirus cuento

La cabra siempre tira al monte, y los que tienen como sentido de su existencia “ser como Dios”, siguen con exquisita fidelidad al “padre de la mentira”; pues han decidido el camino del “non serviam”. El problema está en que son capaces de convencer, de atraer, de ser seguidos por la población, en gran parte aborregada por un trabajo minucioso de ingeniería social, del que ni siquiera “los buenos” a veces se percatan.

Todos los engaños que se montaron con la mal llamada pandemia del coronavirus, acogida con la connivencia de, prácticamente todas las instituciones civiles, religiosas y culturales del mundo, no ha servido más que para volver más sumisos y miedosos a todos, excepto a unos pocos locos que decidieron poner en marcha su sentido común y escuchar las voces disonantes del relato oficial de la corrupta ciencia que mantenía el cuento geopolítico de la ferocidad de un supuesto virus.

Se logró así, reducir la población en tres estadios: el ocurrido en el 2020, donde una ingente cantidad de personas murieron por el miedo inducido junto a las restricciones y la mala praxis médica venida de protocolos asesinos creados por las altas instituciones sanitarias, en particular por la OMS. Luego, dada la situación mundial creada a propósito, muchos murieron por no ser atendidos a tiempo, pues, como recordáis “todo era covid y sólo covid”. Finalmente vino el negocio del siglo, las mal llamadas vacunas de ARNm que, al debilitar el sistema inmune, provocaron miles de muertes que la ciencia oficial corrompida junto con la política intentaron ocultar con diversos “estudios científicos” que achacaban dichos efectos al supuesto virus y no al “remedio” que habían ellos creado, incluso antes de que apareciese el virus.

Nuestro trabajo, de servir al “Espíritu de la verdad” ha tenido sus frutos y no pocos han empezado a despertar. Desgraciadamente algunos han despertado pero sin poder liberarse de las secuelas provocadas por el experimento génico, que incluso el líder católico Bergoglio llegó a llamar acto de amor, no sin antes acordar quien sabe qué, con el CEO de Pfizer quien lo visitó más de un vez en agenda privada.

Ahora nos toca lidiar con un nuevo montaje, o un nuevo ataque que no sabemos en qué consistirá. Por ahora, sólo están sondeando a la población para ver en qué grado de miedo-obediencia se encuentran. A partir de allí, decidirán si basta sólo un montaje global mediático-institucional, o bien, es necesario lanzar una que otra cepa verdaderamente contagiosa, o seguir con los efectos radiación por microondas aprovechando grandes eventos programados. Habrá que analizar con lupa las portadas de The Economist, donde la élite, los amos del mundo, “profetizan” riéndose de la masa dormida.

Por mientras, desde nuestro blog que tiene el mérito de haber informado de verdad, os traemos en síntesis en primer lugar lo que las furcias mediáticas están diciendo, escuchemos la Cadena COPE, y al supuesto experto que nos da pistas ENLACE como decirnos que lo del barco es sólo un ensayo.

Fiel a nuestro método, vamos a dar enlaces para quien quiera enterarse de lo que está pasando. Unas imágenes por ejemplo que explican que ya en 2025, The Economist lo anunciaba.

O que el hantavirus ya estaba en el prospecto de la vacuna covid19, no como efecto sino como evento adverso.

Pero, para responder a quien sólo sabe argumentar “ad hominem” diciendo que somos conspiranoicos, presentamos a continuación médicos que nos ayudaron durante la campaña Covid19 y hoy nos explican qué esta pasando:

COMO DE COSTUMBRE, LOS MEDIOS OCULTAN

Lo que muchos ya nos habíamos imaginado y sospechado de lo que está detrás del espectáculo del brote de hantavirus como pretexto para implementar la nueva plandemia. Todo empieza a cuadrar cuando vas juntando las piezas del rompecabezas. Y ahí es donde deja de parecer casualidad y empieza a sentirse como un tablero ya armado.

Resulta que existe la patente US12397048B2 contra el Hantavirus y otras secuencias genéticas y que fue liberada precisamente en Agosto del año pasado por la farmacéutica alemana CureVac y que ese mismo año fue adquirida por BioNTech (otro monopolio farmacéutico alemán)

Entonces no fue una simple transacción comercial; fue la ejecución de un golpe maestro para monopolizar la vacuna de ARNm mensajero. Al absorber a su único rival técnico en suelo europeo por 1,250 millones de dólares, BioNTech —el socio inseparable de Pfizer— ha unificado bajo un solo mando la biblioteca de patentes de ARNm más crítica del planeta. Esta fusión liquida cualquier vestigio de competencia científica, asegurando que la patente fundamentales sean propiedad exclusiva de un único nodo de poder, eliminando la soberanía biotecnológica alemana para integrarla en el complejo industrial-militar global.

​La estructura de propiedad de este nuevo gigante biotecnológico revela quiénes son los verdaderos arquitectos de la Matrix sanitaria. Detrás de los rostros científicos de BioNTech operan los guardianes del capital: BlackRock, Vanguard y JPMorgan, los mismos fondos que controlan simultáneamente a Pfizer y a los grandes medios de comunicación. Esta red de propiedad cruzada garantiza que el dinero nunca abandone el sistema, creando un circuito cerrado donde los mismos entes financian la investigación, dictan las políticas de la OMS a través de la Fundación Gates y, finalmente, recolectan los beneficios de una población cautiva.

​El papel del Gobierno Alemán en esta trama es profundamente inquietante, al actuar no como regulador, sino como un socio comercial estratégico a través del banco estatal KfW. Al facilitar la absorción de CureVac, el Estado ha permitido que la tecnología financiada con fondos públicos y protegida por el “nacionalismo sanitario” se disuelva en la estructura de BioNTech-Pfizer. El cierre masivo de plantas en Tubinga, Alemania y el despido de casi 1,900 trabajadores en mayo de 2026 confirman que nunca les interesó el talento humano ni el progreso médico independiente; el único botín eran los códigos genéticos y sus patentes.

​Con la patente del Hantavirus blindada hasta el año 2038, el modelo de negocio ha mutado de la cura a la suscripción biológica permanente. Utilizando la plataforma de ARNm probada en 2019 con el coronavirus, estas corporaciones han diseñado un sistema donde el cuerpo humano se convierte en un hardware que requiere “actualizaciones” periódicas de software patentado para sobrevivir a patógenos mapeados en sus propios laboratorios. Esta “medicina de suscripción” es la herramienta definitiva de control social donde el acceso a la salud depende de la obediencia a los protocolos dictados por un monopolio que posee el derecho de autor sobre tu propia respuesta inmunitaria.

​La alianza BioNTech-Pfizer-Gates representa el fin de la medicina tradicional y el inicio de la estandarización biológica totalitaria. Al controlar desde la patente inicial hasta la logística de distribución global, este triunvirato tiene el poder de decidir qué secuencias genéticas se inyectan en la población bajo la bandera de la “bioseguridad”.

Debemos entender que no estamos ante un avance científico, sino ante una infraestructura de dominación donde la mayor forma de esclavitud es convencer al individuo que crea que su medicina es su única salvación.

Lo que estamos viendo no es una crisis sanitaria, es un test de estrés y control social. Sólo hay que mirar qué hilos están moviendo detrás del telón.

1. Al encerrar a un grupo de personas en un crucero bajo la excusa del hantavirus, están enviando un mensaje al resto de la población: “Mira lo que podemos hacer con un sólo caso positivo”. Es una demostración de fuerza logística. El barco funciona como un laboratorio de comportamiento humano donde miden cuánto tarda la gente en entrar en pánico y en aceptar el encierro sin rechistar.

2. Eligieron el hantavirus por una sola razón: la muerte vende. Saben perfectamente que el hantavirus no se “contagia” fácilmente entre humanos, pero tiene una “supuesta” tasa de mortalidad que asusta al ciudadano telecreyente. Para el titular de prensa no importa que no te vayas a contagiar en el metro; lo que importa es que asocies la noticia con una “tasa de muerte del 40%”. Es ingeniería del terror: usan un “supuesto” virus pero irrelevante a nivel masivo para fabricar una amenaza psicológica gigante.

3. Lo que están haciendo ahora mismo es calibrar el miedo. Después de la plandemia de 2020, la gente quedó con una especie de estrés postraumático. Los que mueven los hilos necesitan saber si el nivel de obediencia sigue engrasado.

– ¿La gente pide más restricciones?

– ¿Aceptan que se detenga un barco entero por un rumor?

– ¿Vuelven las discusiones en redes sociales?

Si la respuesta es “sí”, saben que tienen el terreno abonado para la próxima gran maniobra y apretar un poco más la tuerca.

4. Mientras te tienen mirando la escotilla de un barco y contando ratones, no estás mirando la inflación, la corrupción, los juicios a los políticos, la invasión migratoria africana permitida y fomentada, las leyes que están modificando o la reconfiguración geopolítica. El miedo es la mejor arma de control de la historia. Un pueblo asustado no exige derechos, pide protección. Y ahí es donde ellos ganan.

La conclusión es obvia: No es salud, es política y estrategia. Están midiendo cuánto queda de aquel espíritu crítico que despertó en la plandemia del pangolín. El hantavirus es el actor secundario en una obra de teatro donde el protagonista eres tú y tu capacidad de decidir y de decir: “Esta vez tampoco compro este cuento”.