¿Emanciparse del Bien?

«Lo que el hombre ha perdido en este siglo no es la fe, sino la razón» (G.K. Chesterton)

Nos guste o no, la historia está marcada por las decisiones y acontecimientos humanos, pero regida o permitida por la providencia divina. En una palabra, no es el hombre el señor de la historia, sino Alguien superior y eterno. Esto es así, y no depende de la opinión o creencia de nadie. Se puede aceptar por fe (confianza) en quien así lo ha dicho (Cristo) o bien, se aceptará por fuerza, ante la evidencia, cuando Dios lo disponga.  

La libertad humana se ve comprometida, en el presente estado, en una lucha entre la obediencia al orden y la armonía querida por el Creador, o la sumisión a tentaciones que le repetirán hasta final de la historia, aquello mismo que sonó al inicio: “desobedece y serás feliz», «seréis como dioses». El Foro de Davos, pregona el nuevo mundo sostenible, digital, fraterno con una de sus máximas “no tendrás nada, y serás feliz”. Podéis llamar a esto, un discurso de religión cristiana, o como queráis, yo lo llamo realidad integral, visión de la creatura y el creador, lucha entre la luz y las tinieblas, realismo puro.

Como la historia bíblica nos muestra a un Dios guiando a un pueblo desde el culto en figuras y símbolos de realidades venideras, lo mismo parece haber imitado «el mono de Dios» (expresión patrística) en el siglo XXI, pues ha iniciado con una figura símbolo de lo que hoy ya estamos viviendo. Dicha figura fue la demolición de las torres gemelas el 11S, tragedia presentada al mundo por la política y sus voceros mediáticos, como un “ataque terrorista”.  No entraremos en detalle, pero el lector podrá encontrar suficiente material probativo sobre la demolición controlada, necesaria no sólo para justificar la invasión y guerra en Afganistán, sino para dar un gran paso relevante en el recorte de las libertades con la imposición de “leyes antiterrorismo”. Recordemos que en estas esferas geopolíticas no existe el valor de la vida humana, ni mucho menos la nacionalidad u otra condición: que puedan planear la muerte de sus connacionales, es algo “normal”, ya que los intereses priman sobre las vidas.

Es así, que el 11S fue figura de la demolición planeada y querida de la civilización occidental, tal como la conocemos hoy. No son pocos los intelectuales que hablan de la caída del Occidente de raíces cristianas. Todo se está fraguando con el consentimiento del pueblo ignorante, el cual hoy aplaude y mañana agradecerá la esclavitud.

Las dos torres podrían significar Europa y América del Norte, una cae primero y seguidamente cae la otra. El progreso logrado en Occidente, en gran parte gracias al cristianismo, debe dar paso a un nuevo supuesto progreso, el cual se hará ahora por la sola fuerza humana, como en Babel, y con otra visión de qué es el hombre y para qué está en este mundo.

Para establecer este nuevo orden mundial es necesario, “purificar” las mentes de los ciudadanos, «formatear» su memoria, e impulsar una conversión de la mente, el corazón y los sentimientos que aleje toda visión de la vida, la muerte, el bien, el mal, las normas morales, el tiempo y la trascendencia, tal como la han predicado aquellos seguidores del Nazareno hasta el presente.  

Lo que hoy, el foro de Davos y los más renombrados filántropos pregonan es un nuevo orden independiente de toda relación con el Absoluto, cerrado a toda trascendencia, hecho a imagen y semejanza de una élite, para quien tú, estimado lector, y yo no somos más que un número.

Esta insignificante publicación es una más, entre las miles o millones que escribe gente que ha tenido el regalo de intuir que aquello que nos ha tocado vivir estos años de «pandemia» no han sido, ni son, lo que machaconamente nos quieren hacer creer los bien financiados medios de comunicación.

Continuaremos trabajando gratuitamente y aportando datos para  que cada uno, analizando concienzudamente, lo que no dicen los medios, se forme una visión propia del andar de la sociedad y sepa luchar por el bien de sus hijos y nietos.

DanielC