¿Padres contra hijos? ¿La profecía se empieza a cumplir?

Todo ser humano, tiene derecho a conocer la verdad, y esto es así, no porque algún tribunal terreno lo establezca. Es un derecho que nace de la naturaleza misma del ser humano, como alguien consciente, libre y responsable de su propio futuro. Ese derecho “no negociable” trata, especialmente, de las verdades que rigen la vida y el sentido de la vida. Aquí entraría, por ejemplo el derecho a conocer su origen (las ciegas fuerzas del universo o un Creador).

Si bien ese derecho natural, está ínsito en el ser humano, y de modo casi “instintivo” cualquier persona quiere y desea la verdad, sin embargo, en nuestra época, después de muchas décadas, incluso siglos, de ataque a la capacidad humana de conocer la verdad (relativismo), observamos un abandono en la lucha por este derecho, con la consecuente entrega al conformismo con aquello que la sociedad declare. El consenso de la mayoría se ha enarbolado como único criterio de verdad.

Al debilitarse la conciencia del valor de este derecho, lógicamente se ha debilitado el ardor de la mente y el corazón en buscar la verdad, no sólo sobre el sentido de la existencia humana, donde entraría el conocimiento religioso tan denostado en nuestros días, sino también sobre cuestiones que atañen la vida misma. Se observa un cansancio generalizado en trabajar para encontrar al menos parte de la verdad en cuestiones que atañen, por ejemplo, la propia salud, y la salud de los hijos.

Se producido así, un servilismo al mensaje del más fuerte. En estos difíciles años, ya para nadie es novedad que la mayoría de la población se rige y guía por las voces mediáticas que tengan mayor cobertura. Esto, no es más que el resultado de haber infiltrado doctrinalmente aquel principio democrático, de que la mayoría tiene la razón, o es la dueña de la verdad. Como se da cuenta cualquiera que tenga un poco de sentido común, es un principio erróneo, o al menos discutible.

¿Cuál es la consecuencia de este servilismo? La consecuencia es la división. Sabemos que a los poderosos de la tierra siempre les ha estorbado la unión, por tanto para imperar se necesita división.

En concreto, actualmente la sociedad se está debatiendo entre sí, en muchos frentes, y uno de ellos es la salud. Y quizá, hoy más que nunca, hace falta que cada persona sea consciente de ese derecho a conocer la verdad, lo exija, luche por el. Y por otro lado, no caiga en el conformismo o la esclavitud de someterse a la ley de la selva, donde el mensaje más sonado, aquel que acepta la mayoría sin sentido crítico, sea el que decida sobre la propia salud y la de sus hijos.

En este sentido, como veo el andar de la sociedad actual, me pregunto si no será ésta, una época donde se cumplan o se empiecen a cumplir profecías que Cristo anunció a sus discípulos. Conviene leer, el capítulo 10 de San Mateo, que algunas Biblias, como la de Jerusalén, menciona como discurso escatológico, es decir discurso del fin de una era, fin de los tiempos, no necesariamente fin del mundo.

El contexto es de llamado y envío de los doce discípulos y exposición de la misión que Jesús quiere que cumplan en el mundo, les da indicaciones de llevar la paz, la cual entrará en la casa donde sea acogida. Los advierte de que son enviados “como ovejas en medio de lobos”, que serán perseguidos por ser fieles a esa misión.

“Los hermanos entregarán a la muerte a sus hermanos, y los padres a sus hijos; y los hijos se volverán contra sus padres y los matarán. Todo el mundo os odiará por causa mía; pero el que se mantenga firme hasta el fin, se salvará”. (Mateo 10, 21).

Quizá, los versículos que más ahora nos interesan son los que hablan de la salud del alma y la salud de cuerpo, esa salud que ha sido deteriorada en gran parte de la población especialmente en ese último año. Dejo numerado los versículos del mismo capítulo 10.

26. No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. 27. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados. 28.«Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. 29.¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. 30.En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. 31.No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos

Si bien a nuestros oídos “educados” en el relativismo, que podríamos definir en paisano como el “todo da igual, cada uno tiene su verdad”, suene extraño, pero Jesús vino a traer la división, El mismo lo dice, pero no es la división que hace el mundo (el progresismo, el globalismo actual), sino la división metafísica, natural, que hay entre el bien y el mal, la mentira y la verdad.  Quien acoge la verdad se hace siervo de ella, quien acoge la mentira se hace siervo de ella. Leemos en los versículos 34-36.

«34. No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. 35.Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; 36.y enemigos de cada cual serán los que conviven con él.»

He planteado esta hipótesis, ante la observación de un rumbo que está tomando nuestra sociedad donde por motivos supuestamente de salud, pero sin haberse tomado el trabajo de cuestionar siquiera el relato de la mayoría, se están enfrentando padres e hijos. ¿A quién beneficia esto? Creo que a la familia, no.

Cuando se quiere valorar justamente el derecho a conocer la verdad, y cuando se la busca con ahínco, es necesario abrir la mente hacia todos los datos que nos pueden ayudar a descubrir la verdad, sin prejuicios y actuando con sentido común. Hablando del sentido común, pareciera que se ha vuelto el menos común de todos los sentidos, pues lo que siempre se cuestionó, hoy parece incuestionable, es lo que expresa con buen sarcasmo este chaval.

http://percepcionactual.com/wp-content/uploads/2021/07/Sarcasmo-Chaval.mp4

De entre las voces que se rebelan al servilismo del consenso de la mayoría, o más bien de quienes a partir de sus conocimientos médicos se cuestionan la situación actual, está, entre miles, el del biólogo Jon Ander Etxebarría, ex-decano del colegio de biólogos de Euskadi, quien nos habla de todos los temas referentes a las medidas adoptadas por los gobiernos e intenta exponer donde están las grietas de estas medidas, en relación con los cierres, confinamientos, la pretensión de vacunación a los niños etc.

Tomar conciencia del valor inestimable del derecho a conocer la verdad, ser consciente de que actualmente la estrategia ha sido la de confundir y bombardear con información hasta adormecer a la población, o «ganarle por cansancio y hastío»; a partir de esto, no evadir las cuestiones que se plantean, dedicar tiempo a la reflexión y no suponer nada, en nadie. Es allí cuando la decisión empieza a ser libre y personal.

DanielC