¿Eres negacionista de las conspiraciones?

Klaus Schwab

En nuestra sociedad, donde cada vez es más palpable la visión superficial de la realidad y la ausencia de espíritu crítico, la descalificación a quien opine lo contrario, se ha vuelto una tendencia inquietante. Así, el concepto (o etiqueta) que más hemos escuchado en el 2020 es la de conspiración y sus derivados. Quien tacha al otro de “conspiranoico” o “negacionista”, está diciendo en otras palabras que dicho discurso o pensamiento critico es delirante. La crítica ya no tiene en cuenta el contenido, ni la argumentación, sino la persona, de la cual se afirma que está delirando, fantaseando, inventando algo que no existe. Ante esta actitud, vale la pena preguntarse: ¿De verdad, esas personas creen que las conspiraciones no existen? ¿Acaso son negacionistas de las muchas conspiraciones que resultaron ser reales?

Dejando de lado “teorías de conspiración” descabelladas; (a veces nos preguntamos si no las fabrican los mismos que nos intentan convencer a diario, de que no existen), pensemos en la que hoy más nos toca de cerca: el plan de un nuevo orden mundial, al que le han cambiado el nombre por The great reset, el gran reseteo o inicio. ¿Quiénes entusiastamente promocionan este gran reseteo? Los mismos de siempre, los que nos dicen cual es la verdad y a quien debemos creer en todo ámbito de la vida humana (salud, clima, raza, migración, género, política), con ciega obediencia.

Cuando las conspiraciones son descubiertas (Click en la imagen)

Frecuentemente, el discurso de quienes intentan desacreditar al que no cree en los medios hegemónicos (al servicio del poder financiero global) es ante todo simplista: si alguien critica las medidas por el cambio climático, ellos dirán que se está negando el cambio climático, si son criticadas las medidas políticas desproporcionadas contra la “pandemia”, el discurso oficial dirá que se está negando el virus y así, la descalificación a fuerza de repetición y humillación del que piensa distinto, termina por imponerse en la sociedad.

Conspirar ha sido siempre parte de la debilidad humana

Negar las conspiraciones es tan irracional como infantil, ya que son parte de la vida humana desde siempre: conspiran las empresas ¿no es acaso noticia frecuente escuchar que el pez grande se come el pez pequeño? ¿Y siempre lo hacen por vías transparentes y sin ningún ocultismo? Hay gente que conspira por un puesto de trabajo, al que no tendría acceso si no fuera por ello. En el trabajo se conspira para desacreditar, o bien quitar de en medio a un colega molesto, al menos para que lo envíen a otro reparto. En el ámbito académico educativo lo mismo. Qué decir de las conspiraciones familiares por una herencia. ¿Y en el deporte, no se conspira?

Nos preguntamos: si esto es tan común a la naturaleza humana ¿qué es lo mágico que impide a los magnates del mundo, ordenar el mundo para su propio beneficio, o para realizar el sueño de nuevas sociedades según la visión que ellos tienen? ¿Acaso la idea de un dominio mundial en manos de pocos, no ha sido el deseo de emperadores, reyes y poderosos? ¿Acaso la globalización no ha favorecido las circunstancias y puesto a disposición los medios adecuados para tal fin? ¿Por qué la demonización continua de las soberanías nacionales? ¿Por qué la promoción millonaria de ideologías que debiliten las identidades que enraízan a la persona? Y un largo etcétera que no cuadra.

En fin, la ingenuidad o miopía de la población actual en general, es asombrosa cuando acepta a priori la negación de conspiración.

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Este año 2020 ha puesto en evidencia esa miopía, y los Think tank lo saben y se dan el lujo de anunciarlo delante de tus propios ojos: echad una mirada a la portada de la revista The economist 2020, que salió en diciembre 2019. La portada anunciaba que el 2020 sería un año en que predominaría la falta de visión, de claridad a tal punto que necesitaríamos del médico. Una vez en manos del médico (oculista) veríamos lo que el nos indicara que viéramos y deberíamos obedientemente responder (letra).

¿Negacionista o realista?

Más que llamarlo conspiraciones, deberíamos ser más realistas y hablar de agendas, o planes; ya no ocultos (un tiempo lo fueron y por ello convenía el término conspiración), sino a la vista de quien mínimamente busque sin prejuicios la verdad, y apague por un momento la TV.  Los llamados “negacionistas” hoy, son aquellas personas que han dedicado un tiempo al silencio y la reflexión porque han intuido que las cosas que nos dicen no cuadran, y a partir de esa luz han buscado fuentes para corroborar(se) si estaban o no equivocados.

Cuando un periodista de investigación independiente, de fama internacional, como Nicolas Morás te empieza a “tirar datos” documento en mano, buscas otro periodista, y otro, inicias tus propias investigaciones y al fin llegas a la conclusión: no estaba equivocado. Aquí una entrevista repaso que pone a prueba nuestra ingenuidad.

Es difícil negar que también existe una «conspiración buena» en favor de, al menos, cuestionar la información que se está dando y sobre todo el modo obsesivo de imponer una sola verdad.

En el siguiente artículo de El Español, con un poco de sentido común, captamos lo que algunos del periodismo alternativo llaman “fallo de la Matrix”, es decir, en el ámbito de la manipulación mediática actual, afirmar lo que se quiere negar. El discurso empieza con los estereotipos clásicos, políticamente correctos, pero luego presenta “conspiraciones reales”, es decir, “teorías” cuyos denunciantes fueron censurados y considerados locos, pero el tiempo les dio la razón. Conclusión: las conspiraciones se han revelado posibles y reales. La lista sería interminable.

¿Cuál sería la conspiración actual?

El plan complot en el que han metido a casi todos los países del planeta se llama nuevo orden mundial, o gran reseteo, donde deberemos despedirnos de la libertad que hemos alcanzado como civilización occidental (aunque no guste, hay que agregar cristiana). De hecho, llevas meses entregando tu libertad por “la seguridad de tu salud y la de tus semejantes”. Quizás hayas sido de los «despiertos» que han empezado a cuestionar la relación entre “pandemia” y medidas políticas draconianas a nivel mundial. ¿No te parece que valdría le pena ver la otra cara de la moneda? En el presente artículo presentaremos a dos analistas de geopolítica: Adrian Salbuchi:  

El Dr. Pablo Muñoz Uturrieta

Si el lector ha tenido la paciencia de analizar los datos aquí aportados, y ha logrado ver un pedacito de la otra cara de la moneda, no es un mal comienzo.

DanielC

Artículo relacionado: Covi-Dogma (con vídeos de médicos ya censurados por opinar distinto).

Si eres de «mente abierta» y estás dispuesto a escuchar siempre la otra campana, puedes echar un vistazo a la visión que proponemos desde la página percepción actual AQUÍ.