Lenguaje y muertes disfrazadas

¿Por qué las definiciones de pandemia y de vacunas se han cambiado? Ciertamente, hay una estrategia de ingeniería social detrás del uso del lenguaje, como vehículo de manipulación e implementación de una idea. ¿Es que no se podía crear un nuevo término para una nueva realidad? Claro que se podía, pero el impacto psicológico no hubiera sido el deseado. Un neologismo no golpea tanto, como un término ya bien afirmado en la psique de la gente.

El lenguaje es esencial en una dictadura, que intente aparentar no serlo. Como bien señalaba Lorenzo Ramírez en el programa de Cesar Vidal, el cual vale la pena escuchar hasta el final, aunque no sea lo más importante que intentamos publicar en esta entrada.

Lo principal de esta entrada es invitaros a cuestionarse los devastadores efectos que está teniendo la «medicina salvadora» que nos ofrecen inocular.

Cuando «la salvación» todavía no salía al mercado, las pantallas nos apabullaban con número de fallecidos. Era el protocolo que se envió a todos los centros sanitarios del mundo, donde prácticamente cada fallecido debía ser catalogado como Covid-19. Sin embargo, hoy la situación ha cambiado: a los fallecidos ya no se les hace una prueba de Covid, y volvemos a la normalidad, o mejor dicho a la realidad, la persona muere por la patología que tiene.

A finales del año 2021, no conviene mostrar muchas muertes ¡falta que la gente pierda la fe en el mercado vacunal! Pero hay más: las muertes siguen ocurriendo a gran escala, y nada se dice de su causa. Las últimas semanas si se mencionan fallecidos, ya no se menciona si estaban o no vacunados. Si no se menciona, es porque estaban vacunados. ¡Ya nos conocemos!

Para que todo esto no parezca un discurso anti-sistema o negacionista, corroboremos un poco los datos en este blog que trata de cosas aún más importantes, aunque no deja de tener los pies bien puestos sobre la tierra (está en inglés pero tiene opción de traducción a otros idiomas).

ARTÍCULO Y DATOS SOBRE EFECTOS ADVERSOS DE LAS INOCULACIONES